
Se trata de pequeñas aves nativas de México y América Central, que no pasan los 15 centímetros, y pueden pesar de 6 a 8 gramos. Son los únicos que tienen esta sorprendente capacidad. Pero, ¿cómo lo logran? Por primera vez el mecanismo detrás de esta actividad ha sido descrito en detalle en un estudio científico, El estudio fue publicado en la revista Journal of Experimental Biology.
Nir Sapir y Robert Dudley, de la Universidad de California, en Berkeley, utilizaron cámaras de alta velocidad y medidores de consumo de oxígeno para explorar el misterio. Los científicos descubrieron que este tipo de vuelo utiliza una cantidad de energía similar a la del vuelo normal.
La resistencia del aire es apenas ligeramente mayor que en el caso del vuelo hacia adelante. Esto se debe probablemente a que esa resistencia es menor cuando la velocidad disminuye, algo que sucede cuando los colibríes vuelan hacia atrás.

Los colibríes o picaflores suelen volar hacia atrás cuando se retiran de una flor luego de recolectar néctar.
Sapir se propuso estudiar este mecanismo luego de ver el comportamiento de las aves en un comedero.
«Observé a los colibríes en un comedero en mi balcón y vi que volaban hacia atrás en forma frecuente», dijo Sapir.
Sin embargo, cuando el investigador exploró la literatura científica al respecto, constató que prácticamente no había trabajos sobre el vuelo en reverso.
«Esto me sorprendió mucho teniendo en cuenta que vuelan hacia atrás todo el tiempo, así que decidí estudiar cómo lo logran y qué consecuencias tiene este tipo de vuelo en su metabolismo», dijo Sapir, recordando que los «pequeños aviadores» visitan flores para alimentarse cada dos minutos.
También se comprendió que cuando vuelan hacia atrás, las aves mantienen su cuerpo mucho más recto.
¡El reino animal nunca deja de sorprendernos!










